Mere-serClaudia

Solo y en buena compañía

Temerle a la soledad ha sido uno de los miedos mejor camuflados pero indudablemente más comunes entre las personas.  

Estamos en una era en la que la individualidad de cada uno tiene cada vez un mayor peso dentro de la misma relación. Los seres humanos nos estamos preocupando por nuestra integridad, nuestra salud, nuestro cuerpo, nuestra mente y nuestro espíritu; con el fin de obtener una mejor calidad de vida y un estado de satisfacción y paz personal. En resumen la  compañía de una persona como pareja ya no debería ser una obligación para la paz y el bienestar  personal. 

Si bien es cierto que una buena relación es un regalo muy preciado, no significa que los momentos en que estamos solos deben significar dolor o sufrimiento, ya que cuando somos capaces de estar en paz con nosotros mismos; nuestra propia compañía es sinónimo de paz y armonía para otros. 

Una cosa es amar y otra muy diferente necesitar. Por otro lado: “te amo pero no te necesito”, es una frase que nos invita a la reflexión; puesto que muchas veces les damos a los seres que amamos el poder de controlar nuestras vidas: nos pueden hacer sentir felices o desdichados, como también queremos muchas veces controlarlos en “aras” del amor. 

Está bien amar a otros pero esto no nos debe hacer olvidar el amor propio, porque lo único de lo que estamos seguros es que nosotros sí somos una constante en nuestras vidas. Muchos amores externos pueden no estar con nosotros hoy; pero el nuestro debe prevalecer, pues es el que nos hace felices pase lo que pase. 

Se dice que una relación «perfecta» es aquella en la que dos seres se unen para experimentar su «propia perfección». Así que será mejor  prepararnos para vivir con amor y paz interior para también ser capaces de otorgársela a otro ser, así como de desenvolvernos con independencia ya sea que estemos solos o acompañados; a nivel  intelectual, económica, emocional y espiritualmente parar afrontar todos los retos que se nos presenten  y disfrutar de nuestras propias vidas, lo que por ende redundará en paz al lado de una pareja.  

Hace poco escuché una excelente entrevista a una actriz de cine quien decía: «Dejé de buscar una persona que me hiciera feliz para empezar a buscar ser feliz yo y atraer a una persona feliz»; creo que esa es la única manera de compartir la felicidad con otro, teniéndola primero dentro de uno mismo y es justamente allí donde atraemos buenas compañías. 

Entonces estaremos listos para compartir no solo nuestras vidas, sino esa felicidad intrínseca que finalmente es nuestro mayor atractivo y lo más valioso que tenemos para ofrecer. 

Los dejo con esta frase: 

Sólo puedes tener paz si  primero te la proporcionas a ti mismo.

Básicamente el agradecimiento es una energía en extremo poderosa. Es una conexión con la Fuente, Inteligencia Divina, el Vórtice de energía perfecta, como le quieras llamar, pero cuando te alineas con esa fuente allí, solo hay amor, abundancia y plenitud.

Los beneficios más importantes de la gratitud en tu vida son:

Encuentras que el bien subyace a toda situación. Empiezas a ver que todo tiene su lado bueno. En todo lo que ves, absolutamente en todo, incluso en las cosas que aparentemente son malas y te están pasando o te pasaron, hay un bien que subyace; así que cuando cambias el enfoque empiezas a reconocerlo.

Reconoces la Fuente. Te conectas con la fuente porque no estás viendo la escasez. Pues la fuente no es escasa, no está basada en tener, está basada en Ser. Miremos este ejemplo: Muchas personas tienen el hábito de rezar ante una situación que les preocupa desde el clamor, la súplica, el sufrimiento, la desesperación, el tema es que rezar desde allí significa que esa es la energía que está dentro de uno y desde ese nivel de vibración no se conecta con Dios o la Fuente directamente. La idea es orar en la nueva energía, es desde el agradecimiento. Es decir, agradecer de antemano a Dios porque detrás de todo esto hay un bien escondido, es tener fe, confianza, con una sonrisa, con alegría. Y podrías preguntarte: ¿ante un obstáculo, cómo me voy a alegrar de lo que está pasando? Y no es que nos alegremos del problema, es que básicamente estás reconociendo el bien que subyace detrás de él.

Afectas cuánticamente todo, cuando estás agradecido. Si quieres que una situación mejore, es mucho más efectivo hacerlo desde la fuerza del agradecimiento porque es una energía extremadamente poderosa. Entras en la vibración de la paz, es anti estrés, reduce la producción de cortisona, la hormona del estrés y empieza a producir una serie de hormonas que tienen que ver con el bienestar y la sanación.

Es un paso importante en la autovaloración. Es importante tener la práctica en las actividades diarias de agradecernos a nosotros mismos en cada oportunidad que tengamos y de esta manera permanecer conectados con esa energía de gratitud hacia lo que somos, de reconocimiento y no de crítica o juicio a nosotros mismos.

Estás en un templo presente. La práctica de estar en la abundancia va más allá del tema de las religiones. Si abrazamos la religión del amor y la gratitud ya sería suficiente, ése es el mejor templo interior, porque realmente te lleva a la paz.

Nos conecta en tiempo presente. Cuando no estás en el agradecimiento tal vez estás en el futuro o en el pasado. Cuando agradeces todo; incluso lo pasado, agradeces el aprendizaje, pues de seguro a través de eso, hubo un bien y con solo entregarlo puedes convertirlo en partículas de luz y conciencia para ti y para todos; y ese cierre es muy poderoso, cuando agradeces el futuro, reconoces y dejas llegar lo mejor a tu vida.

El agradecimiento nos saca del problema. Si estás pasando por un problema y te enfocas en ello, vas a incrementar el problema; pero si te enfocas, dentro de ti, te quedas tranquilo, te pones neutral, elevas tu vibración y te dices «no importa lo que estoy viendo aquí, hay una solución para esto y la agradezco aunque no la haya visto», eso atrae de inmediato el bien y lo puedes manifestar con sólo pensarlo. Redirige la Energía. La energía está desperdiciada cuanto estás en la escasez y en la queja. A veces la gente hace competencia de quien sufre más. En donde se pone el enfoque es lo que crece. Debemos entender que los problemas no se resuelven con la misma energía con que fueron creados. Un problema no se resuelve pensando en el problema porque es la energía de dolor, se resuelve en medio de ese problema trayendo la energía de la solución.

Te alineas con el bien. Cuando te quejas te estás alineando con lo que no quieres, al agradecer cambias el foco y te alineas con la abundancia y con el bien y de inmediato te cambias del ciclo de la preocupación a la proactividad y resultados deseados.

Te posicionas con las leyes de la abundancia. Nos conectamos con la abundancia, porque nos reconocemos capaces de dar, por el contrario cuando estamos en la posición de «yo di tal cosa y alguien no me la devolvió» o, «es un malagradecido», este concepto hay que cambiarlo, porque lo que damos lo hacemos desde la alegría de dar y porque hay mucho en nosotros para compartir. ¡Das básicamente porque eres abundante! Y te llega multiplicado por otras vías.

Aceptas que eres pleno y que todo lo demás es ilusión. Ves tu plenitud, ves todo lo que tienes, ves tu abundancia, agradeces dinero, agradeces oportunidades, agradeces hasta lo que todavía no ha llegado. Aceptas que todo está bien y lo demás es una ilusión, la escasez es una ilusión en la que eliges ya no estar.

Te provocas una emoción, un pensamiento y una vibración completamente diferente. Cuando agradeces, transformas de inmediato tu vibración y por ende transformas la vibración de afuera. Provocas una emoción y una vibración igualada a la fuente.

Cultiva la apreciación. Empieza a apreciar todo lo que te rodea. Siempre ha habido amor a tu alrededor, que quizás no te lo dieron como querías; porque todos hemos estado inmersos en situaciones que nos han impedido dar o recibir ese amor desde un lugar completamente saludable, pero cuando vibras en agradecimiento de inmediato ya estás conectado con el amor que eres. Cuando subes tu propia energía , elevas de inmediato la vibración a tu alrededor.

 

Claudia Arbelaez