Mere-serClaudia

Como amar, amándote

El primer paso para aprender a amar, a amar de verdad, es el amor a ti mismo o lo que llamaremos también: la autovaloración. Porque si no puedes amarte a ti mismo, cómo quieres que otros te amen?

 A veces queremos que alguien nos ame más de lo que nosotros podemos amarnos, pero también a veces no creemos en el amor de otros a plenitud, porque decimos: “¿cómo alguien puede amarme más de lo que yo me amo a mi mismo? Es imposible que esta persona me ame, entonces tenemos una pequeña sospecha de que nos van a dejar de amar, y por eso empezamos a tener miedo de perder el amor y creamos mecanismos para controlar.

Pero no piensas que cuando tú te amas a ti mismo, como Dios te ama, y cuando dejas que Dios te amé- oigan esto,  es hermoso y profundo- Cuando tú dejas que Dios te ame, Dios se ama a sí mismo. ¿Por qué? Porque Dios es tu propia esencia. Entonces, desde esa definición, cuando tú no te amas a ti mismo, es una forma de no amar a Dios en ti. Porque tú eres Dios. Podrías decir: “Yo amo a mi pareja, y veo a Dios en él o ella.  Namaste,  saludo a Dios dentro de ti. Perfecto. Pero qué tal si el Namaste, te lo dices tú a ti mismo? Namaste, saludo a Dios en mi, Om Namah Shivaya. Me arrodillo a Dios dentro de mí.  Om Namah Shivaya, este es un mantra muy poderoso: Me pongo de rodillas en este instante, dentro de mí. Dejo que Dios me ame con ese infinitito amor. Y empiezo a sentir el amor de Dios, empiezo a sentir que sí existe ese amor, y empezó a cambiar un poco los dogmas que he tenido, donde yo soy el que tengo que hincarme de rodillas ante Dios, y pensar que no me merezco el amor de Dios. Pero cómo no me voy a merecer el amor de quien es mi creador y mi definición, de quien es parte de mi esencia? Dice mi maestro espiritual: “Si vosotros amáis a vuestros hijos con un amor donde sois capaces de darlo todo por un hijo, cómo no va a amaros Dios con ese mismo amor, y aun mayor?” Porque, incluso el amor de un padre, puede estar finito a esta vida, pero el amor de Dios es infinito y continua mi maestro: “Quiero que des la intención a tus células, quiero que hables con tus átomos para reflejar”- óyelo bien- “la imagen y semejanza unidas para reflejar el amor Divino en ti. Quiero que empiecen dando esa intención cada día”- y eso es lo que mi maestro llama el primer paso del amor, que es dejar que Dios te ame, levantarte cada día, sintiéndote abrumadoramente amado.

Imagina cómo sería tu día si tú te levantas sintiéndote abrumadoramente amado, si tú trabajas sintiéndote amado por Dios, si tú cocinas sintiéndote amado por Dios, si tú hablas con tu pareja sintiéndote amado por Dios, si juegas con tus hijos desde eses amor.  Esa es la primera acción y a partir de ahí cambian muchas cosas, dejas los miedos, porque si yo soy amado por Dios, ¿cómo no voy a tener lo mejor en esta vida? Si yo soy amado por Dios, entonces, cómo me voy a sentir indigno del amor de mi pareja, si Dios, que es la máxima energía del universo, me ama con devoción? Entonces el primer templo, el templo más hermoso es Dios en tu corazón” Has escuchado que lo que falta en el planeta es amor, ¿verdad?  Y qué tal si empezamos por el amor más importante, el amor de ti y de Dios para ti?

 Como  decía el autor: Masaru Emoto  “Levántate todos los días, y te dices: te amo y te agradezco”, a ti mismo en el espejo, o a ti mismo poniendo las manos en tu pecho. Yo quiero que ahora por un segundo, cierres tus ojos y pongas las manos en tu pecho, y sientas que se está reactivando ese amor de Dios para ti, que lo estás dejando que te ame, y de ti para ti, y que le digas a cada molécula, a cada parte que es agua dentro de ti, pero que te está escuchando, moléculas de agua que están tomando la forma de flor de loto en de ti,  digas “te amo y te agradezco. Te agradezco quien eres. Te agradezco ser la chispa divina. El amor de Dios en ti. Te amo”. Dile te amo a tu cuerpo. Si hay una parte enferma de tu cuerpo, si hay una parte de tu cuerpo con sobrepeso, dile te amo. Dile te amo a la parte de tu mente que en este instante sientes que está también distorsionada. Cuál es la distorsión? El miedo es una distorsión, la ansiedad es una distorsión, el estrés es una distorsión, y con este poder de Dios en ti, di : te amo. Dile a ese pensamiento distorsionado te amo, porque a los miedos no hay que esconderlos, ni reprimirlos, ni negarlos, ni controlarlos, simplemente traerlos a la luz de Dios. 

El desamor es una ilusión, es un sueño del ego, porque el ego siempre está soñando. El ego está soñando y está agotado de tanto soñar, y el ego no te deja pensar lo más bello que tú tienes, a ti mismo, y entonces, desde amor completo a ti, podrás amar en paz a otros.

De eso se trata amar, amar, amándote a plenitud.

Claudia Arbeláez