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Autoestima, autovaloración y merecimiento

Incluso antes que el dinero o las buenas intenciones, la autoestima y la valoración personal son aquellos ingredientes que nos colocan en posición de triunfar en las cosas que realmente nos importan. 

Muchas personas piensan que van a tener más autoestima cuando tengan logros o conquisten metas y es realmente lo opuesto; es la autoestima y valoración de ti, de tus dones, de tu unicidad, la que te permite lograr lo que te propongas. 

Es fácil creer que nos estamos valorando o que manejamos un alta autoestima cuando todo va bien, cuando somos reconocidos, queridos o estamos teniendo éxito laboral, empresarial o incluso sentimental; pero cuando las circunstancias cambian en nuestras vidas podríamos tambalear.

La autovaloración es entonces la capacidad de amarnos; de creer en nosotros, de alentarnos, de apoyarnos pase lo que pase. 

Es la capacidad de convertirnos en nuestros mejores aliados. La autovaloración se convierte entonces en el pilar donde descansa nuestro sentido de importancia, de compromiso y de confianza personal. 

Entonces nos valoramos por lo que somos; no necesariamente por lo que hacemos o tenemos, esto paradójicamente nos impulsa a desarrollar la energía  de donde sacamos la fuerza para triunfar. 

El merecimiento por su parte no se refiere solo a tu éxito económico, sino en el amplio sentido de la palabra tú mereces el éxito integral: tener amor, vínculos armoniosos, salud, prosperidad, éxito laboral y por supuesto equilibrio y balance en tu vida pero todo basado desde ese amor propio que no depende de lo que tengas sino de lo que eres. 

Nacimos para triunfar y para triunfar sin medida. No para tener poquito, sino para tener satisfacción, autorealización y plenitud. El hecho de que nos tome tiempo conquistarlo no importa. La ambición bien entendida es el deseo de mejora continua y nos capacita también para disfrutar no solo de los logros y de las metas; sino del camino para llegar a ellas, que al final es lo más preciado que tenemos: tiempo y vida. 

Básicamente el agradecimiento es una energía en extremo poderosa. Es una conexión con la Fuente, Inteligencia Divina, el Vórtice de energía perfecta, como le quieras llamar, pero cuando te alineas con esa fuente allí, solo hay amor, abundancia y plenitud.

Los beneficios más importantes de la gratitud en tu vida son:

Encuentras que el bien subyace a toda situación. Empiezas a ver que todo tiene su lado bueno. En todo lo que ves, absolutamente en todo, incluso en las cosas que aparentemente son malas y te están pasando o te pasaron, hay un bien que subyace; así que cuando cambias el enfoque empiezas a reconocerlo.

Reconoces la Fuente. Te conectas con la fuente porque no estás viendo la escasez. Pues la fuente no es escasa, no está basada en tener, está basada en Ser. Miremos este ejemplo: Muchas personas tienen el hábito de rezar ante una situación que les preocupa desde el clamor, la súplica, el sufrimiento, la desesperación, el tema es que rezar desde allí significa que esa es la energía que está dentro de uno y desde ese nivel de vibración no se conecta con Dios o la Fuente directamente. La idea es orar en la nueva energía, es desde el agradecimiento. Es decir, agradecer de antemano a Dios porque detrás de todo esto hay un bien escondido, es tener fe, confianza, con una sonrisa, con alegría. Y podrías preguntarte: ¿ante un obstáculo, cómo me voy a alegrar de lo que está pasando? Y no es que nos alegremos del problema, es que básicamente estás reconociendo el bien que subyace detrás de él.

Afectas cuánticamente todo, cuando estás agradecido. Si quieres que una situación mejore, es mucho más efectivo hacerlo desde la fuerza del agradecimiento porque es una energía extremadamente poderosa. Entras en la vibración de la paz, es anti estrés, reduce la producción de cortisona, la hormona del estrés y empieza a producir una serie de hormonas que tienen que ver con el bienestar y la sanación.

Es un paso importante en la autovaloración. Es importante tener la práctica en las actividades diarias de agradecernos a nosotros mismos en cada oportunidad que tengamos y de esta manera permanecer conectados con esa energía de gratitud hacia lo que somos, de reconocimiento y no de crítica o juicio a nosotros mismos.

Estás en un templo presente. La práctica de estar en la abundancia va más allá del tema de las religiones. Si abrazamos la religión del amor y la gratitud ya sería suficiente, ése es el mejor templo interior, porque realmente te lleva a la paz.

Nos conecta en tiempo presente. Cuando no estás en el agradecimiento tal vez estás en el futuro o en el pasado. Cuando agradeces todo; incluso lo pasado, agradeces el aprendizaje, pues de seguro a través de eso, hubo un bien y con solo entregarlo puedes convertirlo en partículas de luz y conciencia para ti y para todos; y ese cierre es muy poderoso, cuando agradeces el futuro, reconoces y dejas llegar lo mejor a tu vida.

El agradecimiento nos saca del problema. Si estás pasando por un problema y te enfocas en ello, vas a incrementar el problema; pero si te enfocas, dentro de ti, te quedas tranquilo, te pones neutral, elevas tu vibración y te dices «no importa lo que estoy viendo aquí, hay una solución para esto y la agradezco aunque no la haya visto», eso atrae de inmediato el bien y lo puedes manifestar con sólo pensarlo. Redirige la Energía. La energía está desperdiciada cuanto estás en la escasez y en la queja. A veces la gente hace competencia de quien sufre más. En donde se pone el enfoque es lo que crece. Debemos entender que los problemas no se resuelven con la misma energía con que fueron creados. Un problema no se resuelve pensando en el problema porque es la energía de dolor, se resuelve en medio de ese problema trayendo la energía de la solución.

Te alineas con el bien. Cuando te quejas te estás alineando con lo que no quieres, al agradecer cambias el foco y te alineas con la abundancia y con el bien y de inmediato te cambias del ciclo de la preocupación a la proactividad y resultados deseados.

Te posicionas con las leyes de la abundancia. Nos conectamos con la abundancia, porque nos reconocemos capaces de dar, por el contrario cuando estamos en la posición de «yo di tal cosa y alguien no me la devolvió» o, «es un malagradecido», este concepto hay que cambiarlo, porque lo que damos lo hacemos desde la alegría de dar y porque hay mucho en nosotros para compartir. ¡Das básicamente porque eres abundante! Y te llega multiplicado por otras vías.

Aceptas que eres pleno y que todo lo demás es ilusión. Ves tu plenitud, ves todo lo que tienes, ves tu abundancia, agradeces dinero, agradeces oportunidades, agradeces hasta lo que todavía no ha llegado. Aceptas que todo está bien y lo demás es una ilusión, la escasez es una ilusión en la que eliges ya no estar.

Te provocas una emoción, un pensamiento y una vibración completamente diferente. Cuando agradeces, transformas de inmediato tu vibración y por ende transformas la vibración de afuera. Provocas una emoción y una vibración igualada a la fuente.

Cultiva la apreciación. Empieza a apreciar todo lo que te rodea. Siempre ha habido amor a tu alrededor, que quizás no te lo dieron como querías; porque todos hemos estado inmersos en situaciones que nos han impedido dar o recibir ese amor desde un lugar completamente saludable, pero cuando vibras en agradecimiento de inmediato ya estás conectado con el amor que eres. Cuando subes tu propia energía , elevas de inmediato la vibración a tu alrededor.

 

Claudia Arbelaez